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El 30 por ciento de los tratamientos de fertilización asistida en el país se dan a través de la ovodonación

Un 30% de los tratamientos de fertilización asistida realizados en el país requieren de óvulos de una donante, en la mayoría de los casos debido a la edad avanzada de las mujeres que eligen ser madres, aseguraron especialistas.

"La postergación en la búsqueda del embarazo de las mujeres por motivos de realización personal, laboral o profesional a edades superiores a los 35 años hace que la cantidad y calidad de óvulos que ellas producen no siempre sean los deseables para este fin", señaló a Télam Sebastián Gogorza, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER).

Y continuó: "Esta situación es común en todo el mundo y desde la medicina lo que se busca es poder atender la necesidad y el derecho de reproducción de las personas, trabajando con ellas y brindando las herramientas de las que dispone la ciencia".

Gogorza, quien además es Jefe del Servicio de Ginecología del Hospital Italiano de la Ciudad de Buenos Aires, señaló que "el ofrecimiento de la ovodonación llega luego de un proceso en el que se agotaron todas las instancias y, si bien hasta hace unos años había bastante rechazo, hoy es cada vez más aceptado, como todos los métodos de fertilización asistida".

En el mismo sentido, el doctor Fernando Neuspiller, Director de la clínica IVI Argentina, detalló que "hoy la media de edad de las mujeres que vienen a nuestra institución es de 38 años, cuando en 2008 la edad promedio era de 33".

El proceso de ovodonación consiste en la extracción de óvulos de una mujer donante que pueden utilizarse en el momento para una fecundación in vitro o bien criopreservarse a través de una técnica que se denomina vitrificación.

Finalmente se realiza la "embriotransferencia" o colocación en el cuerpo de la mujer del embrión.

“A diferencia de la creencia popular, la donación de óvulos no afecta la posibilidad de quedar embarazada en el futuro, no adelanta la menopausia ni tampoco aumenta la incidencia de cáncer”, explicó por su parte la doctora Doris Raso, Coordinadora de la Unidad de Ovodonación de esa institución en relación a la mujer donante.

Hasta el momento la donante es anónima a excepción de que exista una orden judicial por algún tema de salud; sin embargo, éste es un tema que está en debate en la reforma del código civil, ya que hay corrientes que establecen el derecho del niño a conocer la identidad del donante.

"Los debates son los mismos que con la donación de las gametas masculinas o espermatozoides, algo que lleva más años y que se está utilizando cada vez menos debido a los avances de la tecnología en la fecundación in vitro", detalló Gogorza.

"Tanto para el hombre como para la mujer aceptar que su cuerpo no responde al deseo de tener un hijo y renunciar a la carga genética es muy difícil -indicó por su parte la psicóloga Silvia Jadur- acá no podemos dar porcentajes, cada historia es particular y única".

Jadur, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina y directora del Centro Argentino de Psicología y Reproducción (CAPSIR) y co fundadora de CONCEBIR, diferenció entre "el deseo de tener un hijo y ser madre, ya que esto último implica la disponibilidad afectiva que uno tiene para renunciar y posponer deseos personales en función del niño".

"Toda persona o pareja que comienza un tratamiento de fertilización asistida debe ser acompañada psicológicamente por lo que esto implica: en muchos casos procesar la imposibilidad de hacerlo con gametas propias y asimilar los diferentes caminos posibles hacia la maternidad", indicó.

En este sentido, la especialista remarcó la importancia de la Ley Nacional de Fertilización Asistida ya que "permite que el derecho a la procreación, con todos los recursos médicos que hoy existen, se encuentre disponible para toda la población, aunque todavía hay que trabajar mucho para que determinadas prácticas de alta complejidad puedan realmente ofrecerse en hospitales públicos".