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10 herramientas para mejorar nuestra alimentación de cara a las fiestas

La llegada inminente de las fiestas y los festejos tan característicos de la época traen consigo la ingesta excesiva de alcohol y alimentos no tan saludables. La Lic. María Isabel García, Coord. de la Licenciatura en Nutrición en Tigre de la Universidad ISALUD, nos explica por qué debemos tener cuidado con las cantidades y calidad, y cómo podemos incorporar mejores opciones antes, durante y después de la celebración.
“Nosotros, a diferencia del hemisferio Norte, tenemos altas temperaturas, y por nuestras raíces, mantenemos las ingestas y los platos típicos que no son ideales pensando el clima que nos acompaña, cuando no es así. Esto, sumado a la cantidad excesiva de comida y alcohol no sólo en las fiestas sino también en los festejos laborales y entre amigos, termina por aumentar la cantidad de productos ricos en azúcares refinados, sal y grasas, cuya combinación no es la más recomendada y menos en pleno verano”, explica.

¿Se puede festejar sin morir en el intento?, la profesional indica que la realidad es que la alimentación está muy emparentada con los hábitos, los gustos y sobre todo con las raíces culturales, pero no por eso, se debe comer hasta la saturación, ni tomar demás. Es necesario  tener en cuenta una serie de medidas que pueden ayudar a la hora de los festejos: 

1-Tomar abundantes líquidos a lo largo del día. Siempre priorizando el consumo de agua o de opciones sin azúcar. Si se consume alcohol, es mejor reservarlo para el brindis. Otra opción ideal para los días de calor son las jarras de limonada, con agua, menta y jengibre, o naranja y menta. Acá es válida la imaginación para combinar diferentes frutas.
2- El protagonista del plato deben ser las ensaladas. Pueden ser verduras crudas, grilladas, a la parrilla o al horno. Es importante en estos casos, evitar o ser moderado con los aderezos ricos en grasas, como la mayonesa u optar por las opciones light.
3- No disminuir las ingestas a lo largo del día o hacer ayuno esperando comer demás a la noche, ya que la cantidad y calidad de alimentos ingeridos no será la ideal y menos si esa ingesta se hace en el corto plazo.
4- Evitar que el centro del evento sea la comida. Es importante buscar el disfrute sin que el placer esté atado a los alimentos.
5-  Todo lo que se coma servirlo en un plato. Esto será útil para visualizar la porción y conectarse con la comida. 
6- Incorporar opciones diferentes en la mesa que no se asocien con una navidad invernal.  Pueden ser variedades de ensaladas o platos fríos con papa, huevo, chaucha y zanahoria, tomate,  albahaca y muzzarella, espinaca, pera y roquefort, rúcula y escamas de queso. Poner el foco en los aderezos para no excederse y reemplazarlos por especias que enriquezcan esos alimentos.
7- No dejar de realizar actividad física o tu caminata diaria ese día, levántate un ratito antes y activa. 
8- Incluir opciones más acordes a la época del año. Priorizar las frutas de estación como la frutilla, sandía y melón, muy ricas en agua e importantes para la hidratación. Incorporar verduras que también aporten agua como el pepino, el apio, el rábano o la calabaza.
9- Repartir las sobras o calcula más justo. Esa es la clave también para que el festejo no dure toda una semana y para evitar el desperdicio.
10- Recordar apoyar los tenedores entre bocado y bocado y evitar comer con distracciones como el celular, que hacen que se pierda noción de las cantidades consumidas.

“Es importante tener en cuenta para estas fiestas, que el festejo no solamente debe abarcar la ingesta alimentaria copiosa, sino también, el encuentro, el diálogo y el festejo, desde un punto de vista que no solamente incluya la comida”, culminó.