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La "motivación" como herramienta fundamental para llevar un estilo de vida saludable

Las redes sociales inundan sus portales de noticias acerca de cómo mejorar el estilo de vida y la alimentación de las personas. Con cada vez más opciones y recursos, las cercanías al verano parecen ser más que una invitación, una obligación para mejorar los hábitos. 
Conversamos con la Licenciada en Nutrición Guillermina Llana, docente de la Universidad ISALUD, acerca de los caminos existentes a la hora de mantener un estilo de vida saludable, más allá de la temporada.

“En cualquier ámbito de la vida que se piense, no todas las personas están siempre motivadas (el trabajo, los hijos, las relaciones, por ejemplo), entonces si no siempre existen esas mismas ganas “de”, quizás sería importante reemplazar la palabra motivación por compromiso, ¿por qué?, porque cuando uno está comprometido con algo, aunque no siempre tenga las mismas ganas, termina llevándolo a cabo”, indicó. 

Consultada acerca de cuáles son las mejores opciones para poder optar por alimentos de mejor calidad y no sucumbir ante el encanto de los ultraprocesados, la profesional explicó: “Un compromiso con la vida saludable incluye comer determinados alimentos, limitar otros no tan buenos y realizar actividad física. Ese compromiso va a hacer que, pese a que no siempre sea con las mismas ganas, energía y con el mismo resultado, se puede pensar en el largo plazo y en dónde se quiere llegar, pensando no en una sensación de placer inmediata sino en que los beneficios se van a ver más adelante. Es muy importante aquí que la persona no se enrede con sus propios pensamientos, porque el cerebro va a tender siempre a permanecer en la zona de confort y a repetir patrones que se vienen realizando para, de alguna manera, ahorrar energía y no generar un gasto extra. Esta zona de confort incluye el no salir de casa a hacer deporte,  o comer un ultra procesado en vez de un producto natural o casero”.

Pero, ¿cómo poder implementarlo?, la docente explica que hay que pensar a qué se compromete cada uno para accionar en base a eso. De esta manera se tendrá un rumbo más definido, rompiendo la comodidad, ejecutando y yendo por la acción. “Allí, cuando baje la motivación es momento de mantener constante el compromiso”, expresó.

Para finalizar, la licenciada resaltó la importancia de reemplazar la palabra voluntad por la motivación para lograr tener éxito en los objetivos planteados y que el camino sea más largo pero exitoso y sin frustraciones y recaídas: “A la hora de llevar a cabo ese compromiso y mantenerlo día a día, existe un término muy utilizado por el común de la gente que es el de la voluntad y las ganas, entendiéndolas como algo que se encuentra siempre disponible, cuando lejos está de ser así. Entonces, en momentos donde no se tiene esa voluntad, el compromiso es quien toma protagonismo. Porque el hecho de esperar a que la voluntad accione no sirve para el cumplimiento de un objetivo a largo plazo. Hay que avanzar hacia los objetivos, a veces con ganas  y motivación, y otras tantas con el compromiso que me permitirá concretarlo con éxito”.