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Alimentación en los niños: conceptos clave en sus primeros acercamientos con la comida

El vínculo de los más pequeños del hogar con la comida resulta de vital importancia para transformar ese consumo en un hábito que mejore su calidad de vida. En torno a cómo se puede mejorar la alimentación en una etapa tan complicada, la Lic. Guillermina Llana (M.N 4179 M.P 775), docente de la Licenciatura en Nutrición de la Universidad ISALUD, nos aconseja a mejorar la compra diaria y a mejorar las elecciones de consumo cotidiano.

“El primer mito a derribar es el hecho de asociar a los chicos con el consumo de productos no saludables, pensando en que es el momento para hacerlo y en que, por ser niños, deben llevar a cabo una alimentación repleta de grasas trans y azúcar. Esto tendría que ser juntamente lo contrario, porque es el momento en donde están formando tejido óseo, creciendo en altura y aumentando de peso, entonces es imprescindible enseñarle todos los hábitos saludables para que no desarrollen a futuro patologías asociadas a esos malos hábitos. Es el momento de ayudarlos a mejorar las bases de hábitos saludables y crecer lo más saludablemente posible”, explicó.

Otra cuestión a tener en cuenta es el hecho de medir porciones, independientemente del alimento que se esté consumiendo. Con respecto a este tema, la profesional resaltó que el aprender a medir todos los alimentos hará que pueda limitar aquello que, consumido en exceso, no les hace tan bien. ¿Cómo?, la docente explicó que puede ser ofreciéndoles alimentos ya porcionados y  evitando así el famoso “picoteo” que termina con el paquete vacío y hace que después cueste tanto medirse en los alimentos que generan adicción.

Como consejo más importante, la docente destacó  que los chicos comen lo que les ofrecen los padres. Por eso es importante que los ayudemos a partir del consumo en casa de alimentos que puedan medir, sabiendo cuándo se pueden consumir aquellos otros que son menos saludables y combinándolos. “Esto es clave independientemente de la necesidad o no que haya de que el niño baje de peso. Es mucho más probable que la aceptación de los niños sea superior en alimentos ultra procesados que en frutas y verduras, entonces aquí la clave radica en saber cómo cocinarlos, ofrecerles alternativas que les llamen la atención a la vista y combinando aquello que le gusta con otras cosas que no tanto, para que su aceptación sea cada vez mayor”, explicó.

En cuanto a la demanda constante de los niños, sea en casa o en los supermercados, la profesional indicó que lo que tengamos en nuestras casas determinará en gran medida su pedido. “Si todas las mañanas los enviamos al jardín con una vianda que contiene un jugo de caja y un alfajor, o los recibimos al mediodía con un “premio” en forma de caramelos o chupetines, seguramente se torne complicado cambiar ese hábito”, explicó.

Para concluir, la licenciada agregó lo importante que resultan ser las guías alimentarias en estos casos: “Los padres tenemos que entender que, así como no los dejamos sin abrigo en invierno o sin agua en verano, tampoco deberíamos dejarlos comer mal. La sintonía es la misma y se tiene que entender que, si bien el contexto no ayuda por estar destinado a que “como son nenes tienen que comer mal”, se les puede ofrecer otra realidad desde el lugar de la educación alimentaria, sin que deje de comerlo, pero dejándolo para momentos especiales y no cotidianos. Pensar y entender la importancia de las guías alimentarias para la población argentina, donde los productos de consumo opcional son sólo una mínima parte de la alimentación diaria, hará que empecemos por un cambio tanto nosotros como padres como con nuestros hijos”.