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Conductas adictivas en casa: cómo detectarlas y lidiar con ellas

Cuando nos referimos a una adicción solemos asociarla al consumo de sustancias psicoactivas, dejando afuera múltiples acciones diarias que pueden desencadenar conductas problemáticas que requieran de intervención profesional. 
El Licenciado Marcelo Turso, docente de la Licenciatura en Psicología de la Universidad ISALUD,  nos explica cómo podemos detectar conductas adictivas en el seno familiar para poder actuar a tiempo.

“En primer lugar es importante aclarar cuestiones referidas a la adicción, la cual se entiende como una tendencia hacia una práctica o un objeto. Esta dedicación hace que la persona se arme una planificación para organizar esta práctica, y su obsesión con ella es a la que se le debe prestar atención. Es clave también considerar las relaciones que todos tenemos con alguna forma de satisfacción que puede tornarse adictiva, desde compras, consumo de sustancias psicoactivas, alimentos o el uso desmedido de redes sociales. Entonces, lo que se considera adicción es todo aquello que no puede dejar de hacerse y que puede afectar otras actividades o alterar la dinámica de la vida cotidiana propia y familiar, involucrando así a los que nos rodean. Cuando deja de ser funcional a una satisfacción empieza a tornarse problemático”, explicó.

Consultado sobre los tipos de adicciones que se hacen presentes en consultorio, el profesional expresó: “Las adicciones consideradas hacia algún tipo de sustancias hay que contextualizarlas en un tipo de organización social. Las que hoy puedan dar cuenta de estas prácticas son las que se dan en un contexto bajo la lógica de una sociedad de consumo como pilares de las sociedades modernas y producen una exacerbación en la conducta. También puede haber conductas adictivas a lo que se considera “drogas” o sustancias psicoactivas, que son aquellas que están compuestas químicamente para modificar las estructuras biológicas o neurológicas del organismo. Por otro lado, hay sustancias legales que siempre fueron consideradas bien vistas, pero no por ello dejan de ser problemáticas si se consumen en exceso. Cuando hay compulsión ya pasan a ser adictivas, aun sabiendo que esta produciría un efecto no esperado o poco beneficioso. Lo adictivo entonces es todo aquello que se realiza sin poder dejar de realizarlo. En el estado actual del sistema productivo, el celular por ejemplo, se ha y lo hemos convertido como un objeto del que no podemos prescindir generando, esa tendencia a no poder dejar de hacer uso, conductas que pueden considerarse como parte de algún tipo de adicción. Actualmente, no es poco común entrar a algunos lugares públicos y que las personas estén conectando con la tecnología y no con el otro individuo que se encuentra en el lugar o en la conversación. Por eso lo importante de las prácticas adictivas es poder pensarlas no en términos de bueno y malo, sino desde el aspecto de las satisfacciones e insatisfacciones que circulan alrededor de ellas”, distinguió.

Con respecto a las maneras de acompañar a quienes lo padecen, el docente destacó que lo principal en los casos de adicción es el entorno que lo rodea, ya que el síntoma los puede incluir a ellos también. Por eso, este tiene que ver fundamentalmente con el cuidado, y este es, por un lado, retirarse de la pregunta recurrente centrada en la problemática del consumo que no conduce más que al alejamiento del individuo y a una no mejora en la situación: “Considerar por qué sucede es la base, buscar qué es lo que busca la persona al consumir esa sustancia o realizar esa práctica, qué insatisfacciones o malestares siente (físicos o no).  La clave es el acompañamiento situando lugares adecuados para la persona (si es un adolescente o es un adulto mayor, por ejemplo)”.

En relación a los límites, el docente explicó que deben pensarse desde lo simbólico y con la finalidad de ordenar ciertas conductas que llevan a la repetición del problema. Destaca también que estos no sólo deben recaer sobre quien lo padece, sino también sobre quien los exigen: “Cuando por ejemplo, los padres imponen a sus hijos límites o reglas que no pueden sostener en el tiempo, termina no funcionando. Por eso hay que pensarlos desde el lugar que cada individuo ocupa. Hay que reflexionar acerca de lo que se pone en cuestión a partir de las prácticas adictivas y qué es lo que quiere decir la persona que las está llevando a cabo”, resalta.

Por último, el profesional destacó la principal atención que hay que poner en la dependencia que genera la práctica, en la importancia de la comunicación como punto de partida y en la necesidad de ayuda profesional cuando el diálogo no es suficiente: “Muchas veces se espera que la persona que lo padece lo reconozca o acepte el punto de vista de quienes lo están cuestionando, esto es difícil porque conversarlo no significa que será aceptado, sólo va a llevar a otros conflictos más de fondo”, culminó.