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Nutrición. Aprendiendo más sobre la leche, mitos y verdades

Durante los últimos años se manifestaron voces a favor y en contra de la leche. En relación a sus beneficios y contraindicaciones, la Licenciada Paola Hernández, Docente de la Universidad ISALUD, nos explicó el por qué de la controversia y cuáles son las cuestiones a tener en cuenta a la hora de consumirla.
Con respecto a las intolerancias y las alergias, la docente expresó: “La primer cuestión a tener en cuenta es la diferencia que existe entre la caseína, que es la proteína láctea  y la lactosa que es el azúcar de la leche, es decir su hidrato de carbono. Entonces hay personas con intolerancia a la lactosa y otras alérgicas a la proteína de la leche de vaca. Entonces, con respecto a la intolerancia a la lactosa, esta tiene que ver con la deficiencia de una enzima que es la lactasa que se encuentra en el intestino. Por lo general, cuando nosotros nacemos tenemos una elevada cantidad de esta porque nos alimentamos principalmente con leche materna o de fórmula, con lo cual tenemos una alta capacidad para digerirla. 

A medida que va pasando el tiempo esta va disminuyendo, entonces si nosotros dejamos de consumir leche, puede disminuir al punto en que no podamos digerirla. Por eso, a medida que las personas crecen pueden tolerarla en menor cantidad. Por otro lado y en relación a la proteína de la leche, que existe en  una gran proporción en la leche de vaca, es alérgena, y puede pasar que hay niños que son alimentados por sus mamás que pueden llegar a presentar una alergia a la proteína de la leche de vaca. También en algunos casos se puede producir una alergia tardía, que se manifiesta de diferentes maneras: puede ser malestares gastrointestinales, migrañas, distención abdominal, entre otros. Por eso, la diferencia es que en una existe una intolerancia y en otra una alergia que va a estar mediada por anticuerpos”, explica.

Con respecto al consumo diario de cada individuo, la profesional expresó: “El plan alimentario debe respetar siempre la individualidad bioquímica de la persona, entonces en algunos casos se va a recomendar que se evite el consumo de lácteos y en otros directamente se debe suprimir (por ejemplo cuando hay una alergia a la proteína de la leche de vaca). Cuando hay intolerancia se puede optar por opciones deslactosadas y en algunos casos de enfermedades autoinmunes se recomienda evitar su consumo. 

También existen protocolos en la nutrición funcional para abordar enfermedades autoinmunes en los cuales se suprime no sólo el consumo de leche sino también de gluten. Lo que hay que tener en cuenta entonces es que, a lo largo de las diferentes etapas de la vida va cambiando la cantidad de leche que consume una persona. Durante los primeros 6 meses el bebé se alimenta básicamente de leche (materna o de fórmula). Después a medida que se va introduciendo la alimentación va disminuyendo la cantidad, momento clave para poder verificar si existe intolerancia o alergia tardía. En base a eso se determinará su consumo”.

¿Es vital?
Con respecto a la recurrente pregunta acerca de su obligatoriedad en el consumo, la docente destacó: “Tenemos que pensar más en nutrientes y no en alimentos. Cuando decimos nutrientes esenciales no hablamos de un alimento en sí ya que estos no son imprescindibles, cosa que sí pasa con los nutrientes. Con respecto a la leche y el calcio, si bien la primera tiene buenas cantidades de calcio, está menos biodisponible que en otros alimentos incluso en aquellos de origen vegetal, como por ejemplo los coles, que si bien tienen una cantidad total de calcio menor a la leche, está más biodisponible.

¿Es enemiga por causar irritación e hinchazón?
Lo importante es dejar de idealizar o demonizar alimentos y respetar la individualidad bioquímica. Personalizar el plan de alimentación y ver cada caso en particular, Si el paciente se siente irritado, hinchado o tiene signos o síntomas que indican que hay una intolerancia a esa proteína, tenemos que buscar otro alimento que le brinde los nutrientes que aporta la leche y ese paciente deberá suprimir ese grupo de alimentos de su dieta habitual. Esto siempre asesorado por un profesional para evitar deficiencias nutricionales.

¿Por qué existen cada vez más personas intolerantes a la lactosa?
Hay dos motivos: uno tiene que ver con los cambios que sufrieron las leches en su elaboración a lo largo de todo este tiempo, y por otro sucede que se le da más importancia a ciertos signos y síntomas que presentan los pacientes relacionado con el consumo de los lácteos, visibilizando más lo que no se veía antes. Lo más importante es que como profesionales de la nutrición seamos capaces de brindar a los pacientes las alternativas que provean de los nutrientes necesarios, en este caso el calcio, para que la persona lo pueda adaptar a su dieta.