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Los niños y los alimentos: Cómo enseñarles a vincularse con ellos de una manera sana y duradera

La relación de las personas con los alimentos desde una edad temprana resulta primordial no sólo para el desarrollo de las funciones vitales del organismo sino también para prevenir el desarrollo de enfermedades o trastornos a futuro. A su vez, el auge en la oferta de productos ultraprocesados de variada índole, muchas veces genera confusión a la hora de hacer elecciones saludables para sí mismos y para poder alimentar a los más pequeños. 
Sobre la importancia de este tema conversamos con la Licenciada María Isabel García, Coordinadora académica de la Licenciatura en Nutrición en Tigre de la Universidad ISALUD.

“Los primeros 1000 días de vida (desde la concepción hasta los 2 años) son determinantes de salud futura, por eso es tan importante la lactancia materna, la comida sana, y la disminución en el consumo de sodio y azúcares, ya que van a determinar que el niño tenga un desarrollo sano, con poca chance de contraer enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT). La realidad es que la conexión comienza cuando ofreces el alimento, es decir que si hay una alacena repleta de dulces los niños siempre van a elegirlos porque están a su alcance. Por eso incorporar opciones naturales y saludables desde el primer día va a ser muy importante”, explicó. 

Otro tema esencial que destacó la profesional, es la costumbre de premiar o castigar a los más pequeños a través de los alimentos, lo cual influye mucho en la aparición de trastornos en la alimentación. “Tiene que haber otras instancias para incentivarlos que no sea a través de la comida”, resaltó. Otro consejo que destaca, es la participación en las tareas de la cocina: “Que los pequeños formen parte del ritual de cocinar, que hagan propia esa comida y el acto de amor que es dar de comer, hará que tengan una buena relación a futuro”.

En cuanto a los productos procesados vinculados con publicidades coloridas o personajes animados y el peligro de su consumo en exceso, la Licenciada indicó: “Los niños a partir de los 3 años empiezan a ser objeto de la publicidad. Eligen los productos por lo que traen consigo (un juguete, un sticker, un personaje de la tele, etc.) entonces son inculcados en estos hábitos a través de los premios que dan la pertenencia, son un público muy fácil de captar y la cantidad de agregados  en grasas, azúcares y sodio que contienen hacen que sean muy ricos a la palatividad del alimento, por lo tanto es imposible que falle y, en consecuencia, muy difícil de erradicarlos de sus preferencias de consumo”. 

Por último, en relación a las estrategias que se pueden implementar para alimentar inteligentemente a los pequeños, es importante mencionar que la planificación dentro de la casa y la compra de alimentos “reales” es clave desde que comienzan a vincularse la comida: “A partir de los 6 meses empieza la alimentación complementaria, de manera paulatina, probando los alimentos, respetando aquellos que sean acordes a su edad y en función de la capacidad de su intestino de digerir y absorber nutrientes. Es conveniente la lactancia materna sostenerla de manera exclusiva, mínimamente hasta ese momento porque la leche les da un montón de nutrientes, anticuerpos,  vitaminas y tipos de ácidos grasos que son específicos para el bebé. Al año, el niño tiene que estar comiendo la misma alimentación familiar, incorporando de a poco los alimentos en función de las posibilidades de absorción. En relación a los líquidos, la bebida más importante desde el principio es el agua, ya que muchos bebés que aún se encuentran en la etapa de lactancia, consumen bebidas gaseosas, cuestión primordial que debe erradicarse. Es importante NO incluir hasta los 2 años aquellos productos que contengan exceso de sodio y sin ningún componente extra ni azúcares, porque se acostumbran a elegir sabores que son naturalmente dulces y eso hace que cuando crezca sea más difícil de erradicarlos”, culminó.