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Alertan sobre el peligro que representan las bebidas energizantes

Jóvenes, deportistas y estudiantes se han convertido en los grandes consumidores de bebidas energéticas, un consumo que es cada vez más frecuente. Este tipo de bebidas, que no deben confundirse con las bebidas isotónicas, aportan una dosis de energía que estimula y despierta de manera rápida, y además genera una sensación de concentración y bienestar.

Las bebidas energéticas entrañan cierto riesgo. Sus principales consumidores son los jóvenes, sobre todo en época de exámenes en las que dicho consumo se eleva de forma exponencial.

Los estudiantes las utilizan para combatir el estrés, la fatiga y el sueño durante las largas horas de estudio. Los deportistas también hacen uso de las bebidas energéticas como complemento para su actividad física.

Un informe de consumer.es nos advierte de que hay que cuidar la ingesta de este tipo de bebidas, ya que sus efectos pueden perjudicar la salud si se toman como sustituto nutricional, mezcladas con alcohol o si se abusa en su ingesta.

Las bebidas energéticas están compuestas, en su mayoría, por agua, vitaminas, cafeína, carbohidratos, y otras sustancias tonificantes como la taurina. Cuando se combinan con alcohol para evitar el cansancio tras, por ejemplo, muchas horas de fiesta, esta mezcla enmascara la sensación de borrachera gracias a sus sustancias estimulantes (cafeína y taurina).

La consecuencia que acarrea es que incita, con frecuencia, a una ingesta más elevada, ya que dichas bebidas contrarrestan el efecto sedante del alcohol.

En sí resulta un cóctel que pone al cuerpo en alerta y tensión. En dosis elevadas, puede causar temblores y arritmias. Además, una elevada concentración de azúcares puede dificultar la correcta absorción de agua en el intestino.

Por este motivo, después de realizar ejercicio, no se recomienda ingerir este tipo de bebidas, ya que no facilitan la hidratación.

Ejemplos que advierten

La mezcla de varios cafés y algunos combinados de bebidas energéticas con alcohol fue explosiva para un joven que había salido de fiesta y que tuvo que ser ingresado en el hospital al estar inconsciente.

Aunque no se encontraron rastros de sustancias tóxicas en el organismo y los niveles de alcoholemia no eran excesivos, todo se complicó hasta el punto de precisar respiración asistida y ser ingreso en un servicio de cuidados intensivos. El caso finalmente se resolvió de manera satisfactoria.

Por su parte, un estudio realizado por la Wayne State University (Detroit) ha demostrado que el consumo de bebidas energéticas eleva la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea.

James Kaulus, coordinador del estudio, señaló que, aunque el aumento de éstas fue evidente, no se obtuvieron cifras peligrosas para la salud de una persona sana. Sin embargo, éstas podrían tener una relevancia muy diferente para quienes tienen problemas de salud, sobre todo, para pacientes con hipertensión y con cardiopatías.