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¿Cómo identificar los momentos en donde se necesita iniciar terapia?

La pandemia del coronavirus nos enfrentó a desafíos muy difíciles: incertidumbre, miedo a enfermar o a contagiar a seres queridos, inestabilidad económica, soledad y cambios de hábitos, que dispararon las consultas sobre cuestiones como la ansiedad, el estrés, el estado de ánimo y el insomnio.
Tal es así que una investigación realizada en 2020 por Fundación INECO, con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, reveló que a los 7 días de comenzado el aislamiento, se reconocieron síntomas de ansiedad y de depresión en las personas encuestadas. Por otro lado, la investigación permitió dilucidar que se agravaron los problemas de salud mental en aquellas personas que los padecían previamente, pero que también quienes no habían buscado tratamiento anteriormente mostraron signos de impacto psicológico.

“La preocupación por la salud mental que tuvo su auge durante la pandemia, impulsó a más personas a prestar atención a sus emociones y tomar medidas para sentirse mejor”, afirma Verónica Rial, miembro del Departamento de Terapia Cognitiva INECO (M.N. 20313), quien respecto a cómo detectar cuando uno requiere ayuda profesional, asegura: “Emociones y sentimientos normales pueden tornarse disfuncionales. Uno puede darse cuenta de ello cuando adquieren una elevada intensidad, persisten prolongadamente en el tiempo o son muy frecuentes, cuando lo que nos pasa interfiere con las actividades de la vida diaria, a nivel social, laboral, con nuestros planes y proyectos, o en nuestros vínculos”.

Entre los temas por los que más cantidades de consultas se realizan, se destaca la dificultad para adaptarse a situaciones nuevas, para resolver algún problema o tomar alguna decisión importante, complicaciones con los vínculos, por una ruptura familiar, o problemas académicos y/o laborales.

Respecto a las terapias sugeridas, todo dependerá del análisis que los profesionales hagan de la situación, ya que existen diversas variables a tener en cuenta a la hora de diseñar el plan del tratamiento: si la terapia será individual, vincular, de pareja, familiar o grupal; o si será breve, intermedia o prolongada, según los objetivos acordados entre consultante y terapeuta.

Sin embargo, uno de los enfoques más elegidos es la psicoterapia cognitivo conductual, ya que ha demostrado ser efectiva para una amplia gama de problemáticas en salud mental: “Es una terapia que tiende a ser limitada en el tiempo y centrada en los objetivos establecidos.

La finalidad es ayudar a los pacientes a identificar y evaluar sus pensamientos y comportamientos disfuncionales y a actuar en consecuencia para modificar los factores que generan y mantienen el problema”, concluye la psicóloga de Ineco.

En este sentido, la profesional identifica algunas condiciones - que pueden (o no) darse en paralelo - y que sirven como señal de alerta para consultar a un experto:

● Considerar que se padece un malestar que resulta innecesario, sin sentido y creer
que no debería estar ocurriendo.
● Notar que ese padecimiento interfiere en sus planes generando consecuencias no
deseadas en su vida.
● Pensar que ese malestar se relaciona con aspectos psicológicos o subjetivos.
● Sentir que no se puede evitar con acciones voluntarias y conscientes.
● Vislumbrar que ciertos cambios internos modificarían el estado de cosas.
● Considerar que solo no puede y necesita ayuda de un experto.