Cerrar Mapa
http://isalud.edu.ar/

Autocuidado y emociones: Herramientas para poder fortalecerlas

Gestionar tiempo, espacios y emociones se convirtió en un gran desafío para la mayoría de los hogares. La complejidad de la situación y los momentos de estrés a los que las personas se ven sometidas, repercute negativamente en el desempeño laboral y en la salud. 
Conversamos con Lorena Nuñez, Licenciada en Psicología y Directora del taller de estrategias psicológicas para el autocuidado frente al covid-19 de la Universidad ISALUD, quien nos brindó algunas herramientas para identificar y mitigar las reacciones emocionales negativas.

“Se sabe que un cuerpo sano va de la mano de una mente sana. Ante esta situación nueva sobre la que no hay antecedentes cercanos, no hay fórmulas para responder y actuar. En este contexto, está bien no estar bien porque aparece la sensación de incertidumbre, de falta de control sobre lo que pasa y de temor. Como consecuencia, aparece el pesimismo, el miedo al futuro y aumenta la amenaza constante (de enfermarse y de perder seres queridos). El pesimismo, por ejemplo, provoca un alto nivel de estrés, irritabilidad, insomnio, tensión muscular, trastorno en la alimentación, jaquecas, dificultad para mantener la concentración, depresión, ansiedad y puede traer aceleración del pensamiento. Lo que angustia en realidad, es el pensamiento a futuro: no saber qué va a pasar ni cómo. Es un temor que nos habla permanentemente al oído, y frente a este nos anticipamos en busca de respuestas. Esta pandemia nos enfrenta a un laberinto emocional, a un laberinto de tiempo y espacio que se vio invadido por una convivencia de tiempo completo. Se perdieron las rutinas, y eso genera incertidumbre y trae dificultades emocionales, habitacionales y económicas. Por eso, es importante buscar la flexibilidad dentro de cada familia y asumir que no podemos controlar la situación para poder centrarnos en lo que sí podemos controlar: nuestros pensamientos y conductas”, explicó.

Consultada sobre el caso puntual del personal esencial, la profesional resaltó que las emociones negativas están presentes en toda la población, en cada uno por distintos motivos, pero relacionados al momento que estamos atravesando como sociedad y enlazados a las particularidades de cada historia. “Lo esperable es que se transite en algún momento el malestar. En el caso del personal de salud, en relación al resto de los trabajadores, tiene la particularidad de tener que poner el cuerpo. Ellos combaten de manera literal contra un enemigo invisible. Al exponerse, exponen también a sus familias. La situación de ellos, en ese sentido, es desfavorable. Mayor exposición, mayor responsabilidad, mayor posibilidad a enfrentarse a situaciones negativas y estresantes”, explicó.

Con respecto a las reacciones individuales, la licenciada explicó que no hay fórmulas que funcionen para todos por igual: “Reaccionamos de acuerdo a nuestra personalidad, experiencias previas y a cómo hemos aprendido a lidiar con las crisis anteriormente. Pero hay que recordar que no cuidar la salud mental también puede afectar a todas las áreas de nuestra vida: profesional, familiar, al ocio, a nuestras relaciones interpersonales, entre otras cuestiones”.

Sugerencias para cuidar la salud emocional:

Estar abiertos a los cambios: los inevitables y los que generamos nosotros de manera activa. La pandemia nos obliga a cambiar (inevitable) pero a su vez podemos generar cambios que nos resulten positivos.

Aprender a gestionar las emociones: solemos tender a no expresarlas porque se lo consideran un acto de vulnerabilidad. Esto nos aleja de una buena gestión emocional. Hay que centrarse en técnicas asertivas para hacer frente de manera exitosa a las emociones.

Cuidar los hábitos y horarios: es importante adaptar nuestros hábitos a este nuevo estilo de vida. Establecer rutinas que sean realizables (mantener un horario de comida, de tareas, de trabajo). Es fundamental establecer una rutina de lunes a viernes y otra para sábados y domingos. También es importante mantener una higiene del sueño.

Cuidar la alimentación: que sea balanceada y saludable, con aporte de vitaminas y minerales.

Relajación: la respiración abdominal y la meditación nos ayudan a regularnos cuando las emociones se manifiestan de manera muy intensa.

Tiempo de calidad: es importante pasar tiempo de calidad con gente cercana (dentro del hogar o a través de video llamada). Que el distanciamiento físico no implique distanciamiento emocional. 

No exponerse a la sobreinformación: dosificar la exposición a noticias y asegurarse de que las fuentes siempre sean oficiales.

Preservación de espacios de ocio: organizar la jornada para hacer actividades que nos hagan felices. Generar espacios libres de estrés.