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Mariana Ferrarelli

Construir conocimiento en el mundo actual

Muchos fueron los desafíos que se presentaron en torno a las instituciones educativas, quienes tuvieron que adaptarse y reinventarse para poder sostener el vínculo con los estudiantes e incorporar los dispositivos virtuales de manera que todos tengan acceso al contenido educativo. 
Mariana Ferrarelli es licenciada en Ciencias de la Comunicación y dirige la capacitación virtual “Repensar la enseñanza con tecnologías: hacia escenarios híbridos de aprendizaje” de la Universidad ISALUD. Conversamos con ella acerca de los cambios implementados en el área y la importancia de desarrollar diseños de trabajo adaptados a los modos de construir saber en la actualidad.   

“El desafío más importante que se planteó  fue en relación a cómo recuperar y sostener el vínculo con nuestros estudiantes. Independientemente del modo en que íbamos a organizar las clases por fuera de la presencialidad tradicional, el primer objetivo fue llegar a ellos y dar señales sobre la importancia de continuar aprendiendo a pesar de los obstáculos y las distancias. En paralelo al trabajo que algunas instituciones ya venían haciendo en el espacio de un campus virtual, surgieron grupos de WhatsApp y Facebook que buscaron, y buscan, alojar a los estudiantes. Llamar por teléfono, e incluso ir a la casa de los estudiantes fueron todas estrategias válidas para sostener el vínculo pedagógico y personal con cada alumno”, señaló. 

Asimismo, la profesional, quien también diseña proyectos transmedia en educación y se desempeña como docente del taller de Estrategias de Enseñanza en el profesorado de la Universidad Isalud, explicó cómo fue el proceso de organización de las clases una vez desatada la pandemia: “Aquí emergieron nuevos desafíos porque aprender no es quedarme frente a la pantalla escuchando cómo habla el profesor, o completar preguntas a partir de un PDF que se sube semana tras semana. La clave aquí fue pensar qué queremos que nuestros alumnos hagan para poder aprender. Por ejemplo, si lo que tengo para decir como docente puede grabarse en un video de YouTube, ¿Qué sentido tiene insistir con la clase magistral?; Si no tengo la posibilidad de encontrarme con mis alumnos por medio de videoclases, ¿Qué materiales y actividades voy a plantear para que trabajen desde sus casas? ¿Videos cortos con actividades de resolución inmediata, experimentos y prácticas para que se filmen y me entreguen vía campus o WhatsApp? Las posibilidades se multiplican en la virtualidad porque lo digital es en sí mismo un material maleable que admite formatos muy diversos: video, audio, música, texto escrito y oral, etc. Y después tenemos la creatividad de cada cual: por ejemplo, algunas escuelas rurales pusieron sobres o bolsillos en la puerta para recepcionar las tareas de cada nivel. En algunos casos lo físico se redujo pero permitió el intercambio de materiales y tareas, siempre en lugares de menor densidad poblacional y baja presencia del virus”, destacó. 

Consultada sobre cuáles de esos cambios implementados pueden llegar a mantenerse de acá a futuro, la profesional planteó: “Esperemos que se mantengan las  modificaciones implementadas porque si el aislamiento se prolonga, vamos a tener que adaptarnos a un esquema híbrido de trabajo. Probablemente aquí sea donde nos encontremos en el futuro más próximo, si es que puede predecirse algo de todo lo que se viene. Todos esperamos el reencuentro en las aulas pero si no se puede, en el mientras tanto seguiremos encontrándonos de modo virtual, y sólo en algunos casos de manera física”.

Con respecto a la participación de los estudiantes dentro y fuera de la clase, la docente afirmó: “En general ellos ya se encontraban interactuando y construyendo relaciones de manera híbrida, mestiza diríamos. En tanto prosumidores, es decir, sujetos que por su actividad en las plataformas mediáticas producen y a la vez consumen contenidos, los alumnos ya conocen de qué se trata estar inmerso en un escenario mitad virtual mitad presencial: el contacto cara a cara en el aula, se prolonga después de clase en discusiones por chat, audios explicando un tema, fotos de la tarea, posteos en redes sociales o videojuegos en red. A pesar de las diferencias de acceso que la pandemia vino a mostrar, en general, ellos ya están en un mundo híbrido, se manejan en el entorno de algunos a plataforma;  el punto a mirar es que nosotros como docentes llevemos nuestras clases allí donde se encuentran y construyen aprendizajes los estudiantes. El desafío entonces es desplegar prácticas mestizas que se adapten a los nuevos escenarios, admitan modos variados de demostrar comprensión, y sean lo suficientemente flexibles para alojar una enorme diversidad de contextos, posibilidades y realidades que antes el formato del aula física lograba atenuar, y que ahora han quedado a la vista”. 

Por último y en relación al acceso de todos los estudiantes a los dispositivos y la conectividad, Ferrarelli subrayó: “El acceso a dispositivos y conectividad es el gran tema que desnudó la pandemia y que los Estados deben atender de manera urgente. Pero, además de esto, la mirada del docente sobre su propia práctica y el trabajo de sus alumnos es fundamental. Podemos tener la conexión más veloz y los dispositivos más avanzados pero si la propuesta de trabajo implica que sólo se escuche la voz del maestro hablando mientras los estudiantes copian o responden preguntas, no entendimos nada sobre cómo se construye el conocimiento en el mundo actual”. “El núcleo de repensar la enseñanza con tecnologías es repensarnos a nosotros mismos dentro del aula, corrernos del centro, habilitar una ecología enunciativa que permita escuchar una constelación de voces, otros enunciadores del saber que dan forma al conocimiento en clave colectiva y participativa. Si sé que mis estudiantes producen y consumen contenidos en su tiempo de ocio, es pertinente y necesario ubicarlos en el rol de prosumidores cuando diseño una propuesta para el aula, sea ésta virtual o física”. “El desafío para los docentes es abrazar nuevos enfoques que permitan poner en diálogo el aula con el mundo real, con los modos en que se gestiona y diseña el saber en la cultura digital, y partir de conocimientos previos que habiliten conexiones con la vida cotidiana de las nuevas generaciones”, concluyó.