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Coronavirus. Violencia de género: Saber y poder detectar a tiempo

El aislamiento social preventivo y obligatorio que rige en nuestro país desde el 20 de marzo, expuso no sólo las carencias de quienes menos posibilidades tienen, sino que además sacó a la luz los cada vez más frecuentes actos de violencia de género que se producen día a día. Vita 
Vita Escardó (Matrícula profesional 53.352), Directora de la Licenciatura en Psicología en la Universidad ISALUD y Coordinadora  del Cuidado de Cuidadores del Patrocinio a víctimas de violencia de género de la Defensoría General de la Nación, nos explica cuáles son las alertas que deben detectar quienes transitan una situación de violencia y quienes conviven con ellos/as.
 
“Las microviolencias son múltiples, empiezan generalmente en el noviazgo y se naturalizan. Por eso el primer paso es desnaturalizar esas situaciones agresivas y que se vuelven violentas de manera cotidiana. Las “trampas del circuito de la violencia” cuando no la hay físicamente y por ende no es tan evidente, vienen de la mano de frases como: “lo charlamos y me dijo que va a cambiar”, “en realidad quería decir otra cosa”, “él es así, es su manera”, ahí es cuando se pierde el alerta de que, detrás de esa violencia psicológica, puede haber algo más, puede por ejemplo ser el inicio del maltrato físico”, nos explica.
 
Por eso es tan importante no sólo la actuación a tiempo de las víctimas, sino también de todos los que la rodean, desde vecinos, familiares, amigos e incluso las fuerzas de seguridad que en estos momentos se encuentran al servicio en las calles: “La cuarentena no implica que una víctima no pueda salir y aprovechar que hay bastante personal policial que tienen los protocolos adecuados para poder brindar ayuda y llamar al 137 (línea central a la cual pueden denunciar quienes detecten esa violencia en sí mismos o en otras personas y que también cuenta con WhatsApp 1131331000)”;  “Quienes estén en contacto con personas que estén en peligro, es importante que sean conscientes de que por más desgaste del vínculo que se genere con el ir y venir de la relación, pensando que la van a ayudar y después va a volver con el agresor, estén alertas ya que el peligro de vida es real y no minimizar el discurso de la víctima y su padecimiento”. 
 
Las leyes que describen los tipos de violencia hacia las mujeres (Ley 26.485) refiere distintos tipos: la física, psicológica, económica, simbólica y obstétrica. La intensidad puede variar, las formas pueden ir mutando, la frecuencia con la que se ejercen también. La permanente descalificación de las actitudes o personalidad del otro u otra, el insulto y ninguneo, el no considerar opiniones y decidir por el otro para con todas las decisiones, el no compartir las ganancias o no dejarla/o disponer de su dinero y quedarse con lo que el otro/a gana son sólo algunos ejemplos.
 
La profesional nos cuenta que, consultando con los profesionales que atienden las líneas de atención a las víctimas, relatan la constante situación de violencias naturalizadas que no son permanentes cuando las personas no conviven 24 hs y tienen un “periodo de recuperación” pero al tener compartir el mismo espacio, la tensión aumenta y dicha violencia deja de naturalizarse, generando la necesidad de poder denunciarlas.
 
Es importante resaltar que la violencia de género también puede ocurrir entre personas del mismo género o trans, no siempre es en el vinculo varón mujer. Que hay varias instituciones destinadas a la contención de este tipo de situaciones, como por ejemplo el Ministerio público fiscal que también tiene acceso para poder denunciar con facilidad o, dentro de los barrios más populares, los curas villeros están recibiendo a las víctimas y saben cómo actuar ante este tipo de situaciones, concluyó.