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Santa Fe tendrá asistentes personales para discapacitados

Antes de fin de año, la provincia lanzará el programa de asistentes personales para acompañar a hombres y mujeres con discapacidad en situación de dependencia para evitar internaciones innecesarias.

Antes de fin de año, la provincia lanzará el programa de asistentes personales para acompañar a hombres y mujeres con discapacidad en situación de dependencia con el objetivo de evitar las internaciones innecesarias.
 
El plan, que no registra antecedentes a nivel nacional, aunque sí en otros lugares del mundo, pretende potenciar la autonomía de los que tienen algún tipo de problemática física o mental que les impida llevar una vida autónoma y que, muchas veces, son derivados a instituciones geriátricas o a centros psiquiátricos porque no tienen quien los auxilie en el día a día.
 
La ayuda estará disponible para las personas que cuenten con certificado de discapacidad y sin obra social, que además serán evaluadas, tanto en lo personal como en relación a su entorno familiar y social, para determinar si efectivamente requieren este tipo de sostén.
 
La decisión fe adelantada a La Capital por la subsecretaria de Inclusión para Personas con Discapacidad santafesina, Silvia Tróccoli, quien destacó que “tanto a nivel provincial como municipal interesa generar este sistema de apoyos para los que no tienen quien los cuide pero, a su vez no, están en condiciones de ser internados”.
 
“Lo pensamos con el mismo espíritu que promueve la Convención Internacional de Derechos de Personas con Discapacidad, que en la Argentina se aplica como ley 26.378, y que implica apostar a las capacidades de las personas con problemas haciendo hincapié en lo que pueden y no en lo que no pueden”, destacó.
 
Para cubrir la demanda (aún no se sabe cuántas personas pueden llegar a requerir esta figura) se comenzará a capacitar en tareas específicas a los asistentes gerontológicos con los que ya cuenta la provincia.
 
“Queremos formar agentes en condiciones de colaborar con las personas con discapacidad en tareas de la vida diaria que no pueden realizar por sí mismas, pero que básicamente los acompañen a desarrollar su vida, siempre con una mirada positiva”, expresó Tróccoli.
 
Por ejemplo, hay personas que tal vez tienen mermada su autonomía física pero no por ello perdieron su capacidad de decidir cómo quieren vivir.
 
“Con el actual sistema es frecuente que hombres o mujeres que no tienen que estar institucionalizados terminen en esa situación porque no cuentan con otros recursos”, indicó la funcionaria.
 
Las perspectivas son alentadoras y se estima que antes de fin de año el programa empezará a aplicarse en todo el territorio santafesino.
 
“Dejar de ver lo que el otro no puede”
“El principal obstáculo a vencer para cambiar la realidad de las personas con discapacidad es nuestra mirada”. La definición es de la experta María Silvia Villaverde, jueza en la provincia de Buenos Aires, asesora en derecho de familia y con amplia experiencia en derecho de personas con discapacidad, quien esta semana participó en Rosario de un curso para abogados y agentes de salud.
 
Villaverde fue invitada por el Centro de Capacitación del Poder Judicial para hablar sobre la capacidad jurídica de las personas con discapacidad a la luz de la Convención Internacional.
 
El encuentro contó con el respaldo de la Subsecretaría de Inclusión para Personas con Discapacidad del Ministerio de Salud de la provincia y la Dirección de Inclusión de la Municipalidad de Rosario.
 
Villaverde puso el acento en la necesidad de generar y fortalecer sistemas de apoyo.
 
“Es indispensable que todos, Justicia, ONGs, trabajadores de la salud y comunidad, ofrezcamos a las personas con discapacidad más opciones para tener una mejor calidad de vida, mayor libertad y participación en la sociedad”, señaló.
 
Según Villaverde, “hay que sumar más personas a este proyecto común, que es la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, a la que la Argentina adhirió en 2008”.
 
“Es un tratado novedoso, interesante e inclusivo que nos propone un proyecto de sociedad que tenemos que empezar a construir, aunque lleve tiempo”, mencionó la abogada, y agregó: “Una de las principales barreras a vencer es nuestra mirada, nuestra actitud y percepciones respecto de quienes tienen alguna discapacidad ya que, hasta ahora, hemos visto lo que les falta y lo que no pueden, y tenemos que empezar a destacar sus posibilidades”.
 
Para que ese camino que aún parece lejano pueda empezar a transitarse “hay que desarrollar las capacidades de autonomía de esas personas en un máximo potencial posible y, para lograrlo, todos los sistemas deben estar alertas y brindar apoyo, trabajando de un modo completamente diferente”.
 
Villaverde recordó que la curatela (un sistema vigente de protección y guarda de personas discapacitadas), por ejemplo, “va en contra de esta propuesta porque suplanta, sustituye y le quita la voz a la persona, razón por la cual es una de las preocupaciones actuales en el sistema judicial”.