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Con la nueva Ley de Salud Mental, Entre Ríos redujo los pacientes internados

Con la nueva Ley de Salud Mental, Entre Ríos redujo los pacientes internados

25/10La nueva ley 26657 habilita a que se multipliquen e integren las áreas dedicadas a la salud mental y las adicciones en la red sanitaria general. Desde su aplicación, Entre Ríos bajó de 610 a 405 pacientes internados en neuropsiquiátricos.

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Foto: web

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Desaparecerán progresivamente, se irán convirtiendo en puro olvido aquellas postales tan nuestras, arraigadas, que separaban, caprichosamente, la salud corporal de la mental, en una doble operación que por un lado impedía un tratamiento integrado de las problemáticas en torno a los sujetos en tanto individuos en relación, mientras inducía a asumir como normal que el cuerpo podía enfermarse y a estigmatizar de por vida a aquellos que por algo había que aislar.

En efecto, la sanción de la ley 26.657 obliga a una fuerte reconversión en el sistema público y en los trabajadores y profesionales que se desempeñan en estas instituciones, pero sobre todo en la sociedad que es conminada a tramitar la categoría de “loco” bajo otros parámetros, desde otra perspectiva.

Así las cosas, progresivamente los llamados hospitales monovalentes, neuropsiquiátricos, irán siendo sustituidos por dispositivos alternativos a lo largo y a lo ancho de la red sanitaria, tanto que uno de los objetivos es que se cierren camas en nosocomios monovalentes y se vayan abriendo en hospitales generales.

Pero además la tendencia es que los centros de salud cualquiera sea su complejidad, habilite su servicio específico de salud mental; mientras, en paralelo, se fortalece la idea de que alguien puede atravesar por una tormenta psicológica sin que quede condenado de por vida a tal o cual enfermedad y mucho menos a un eventual confinamiento.

En paralelo, la atención de los pacientes será interdisciplinaria y, por la misma razón, la internación y su duración ya no dependerá sólo de un médico ni de un juez. La idea general pareciera ser volver corriente, frecuente, más habitual, el abordaje de situaciones del orden de lo mental, tanto que hasta las adicciones serán encaradas con estas herramientas.

Actualmente, en Entre Ríos hay cuatro hospitales monovalentes (Diamante, Rosario del Tala, Federal y Paraná), cuatro centros de salud mental en hospitales generales ubicados en cabeceras departamentales y otros tantos fuera de los nosocomios, junto al único centro de atención primaria en salud mental, ubicado en el barrio Paraná V, en la capital entrerriana. Por fuera de este detalle, son considerados parte del esquema aquellos trabajadores que se desempeñan en hospitales generales y centros de atención primaria de la salud y que provienen de disciplinas afines a la salud mental.

Paso
Sobre el cambio de perspectiva que la ley 26.657 promueve, EL DIARIO conversó con Ángel Giano, Alicia Alzugaray y Mariela Elizalde, en el despacho del ministro, y con el director del área, Oscar Grilli. “Los enfermos mentales son sujetos de derecho y semejantes: todos podemos padecer alguna enfermedad mental en determinado momento de la vida”, dijo Grilli, al apuntar a la esencia que motoriza los cambios en marcha, no sin destacar que desde la aplicación de la ley, Entre Ríos bajó de 610 a 405 pacientes internados en neuropsiquiátricos.

De hecho, la legislación vino a sistematizar la lucha de los trabajadores de la salud mental que buscan, desde los años 60 en adelante, subvertir lo manicomial. “Salvando las distancias, ocurrió con la de salud mental lo que pasó con la de matrimonio civil igualitario o la ley de medios: la decisión de la política, que es donde se tramitan los conflictos de la sociedad, vino a dar cuenta de una discusión multisectorial, heterogénea, que sostenía la demanda desde muchos años atrás”, completarán Alzugaray y Elizalde.

Así las cosas, habrá que sacar del diccionario la palabra “psicopatología”, en referencia a enfermedades propias de la psiquis, de la cabeza, permítase el barbarismo, para comenzar a explorar en las alternativas de un campo mucho más extenso y complejo como el de la salud mental. El propio artículo 3 de la norma, refiere que “se reconoce a la salud mental como un proceso determinado por componentes históricos, socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos”, lo que plantea una solución de fondo que no pasa por en el tratamiento individual sobre el paciente aislado sino además por la armonización del contexto social del que emerge una determinada patología. En el mismo sentido, el campo que hasta ahora aparecía fuertemente atravesado por la psiquiatría se vuelve comunidad de saberes, prácticas y perspectivas, desde un equipo de salud que integran también enfermeros, trabajadores sociales, psicólogos, psicopedagogos y el agente comunitario.

“Uno de los nudos de la ley de salud mental es la reconstrucción de la ciudadanía perdida, dándole al antiguo paciente una participación activa en su propio proceso salud-enfermedad en tanto construcción social”, enunció Alzugaray, al insistir en que “ya no se puede entender la salud mental sin la prevención y la promoción de la salud en las comunidades, en los barrios”.

Climas
Respecto de la transición dentro y fuera de los hospitales que, podía presumirse compleja dada la larga tradición de encierro que habita en las instituciones vinculadas a la salud mental, parece que todo se fue dando de manera natural. De todos modos, lo que predomina en un dossier aportado por Grilli son las actividades vinculadas a la difusión de los lineamientos esenciales y también la letra chica de la ley, en distintas localidades de la provincia.

“El 80% de las 550 camas que tenemos en Entre Ríos estaban ocupadas por personas con problemas sociales, no de insanía”, dijo Giano, al señalar que simplemente “no tenían casa, familia o medio de vida”, lo que empieza a resolverse desde el momento en que la ley nacional ordena la asignación de una pensión.

La transformación demanda sin dudas la asignación de partidas constantes y sonantes, sea para el nombramiento de personal, como para la implementación de casas de medio camino, espacios de convivencia donde los internados van recuperando su autonomía sobre la base de aprender a organizarse para la realización de las rutinas habituales en cualquier hogar. “Acabamos de ‘externar’ una paciente que hacía 40 años que estaba internada”, citó Alzugaray, al precisar que “Doña Faustina, que tiene 98 años, irá a vivir a Rosario del Tala”.

A su turno, recordó Elizalde que “en los 90 también hubo una política de externalización, pero la gente salía del hospital para ir a vivir debajo del puente o andaba como vagabundo; mientras ahora, el Estado se va encargando hasta tanto la persona puede tramitar una inserción real”. La idea es que en el primer trimestre de 2012, se ubique a seis pacientes del ex Roballos en una de esas casas de medio camino, desde donde emprenderán la aventura de de reintegrarse. Es más, desde las primarias venía capacitándose a un grupo de “pacientes” para que pudieran ir a votar en las elecciones de este domingo. “Nadie se los prohibía, pero tampoco nadie los habilitaba”, señaló Alzugaray.

“No es que los hospitales o el Estado dejarán de asistir, pero las prácticas tenderán ahora a ser ambulatorias y, si hubiera crisis, se internará por unos días, nada más”, ilustró Elizalde, a su vez.

Sin manicomio
Estamos haciendo los cimientos para poder lograr a futuro la desmanicomialización”, remarcó Grilli, al opinar que “la ley nacional de salud mental que pone énfasis en los derechos humanos de los pacientes y el cambio del manicomio por los modelos positivos y alternativos que es todo lo que se ha venido haciendo en los últimos tiempos”.

En ese sentido, el funcionario subrayó la importancia de “las casas de medio camino”, en tanto estructura intermedia que permite que un paciente que está externado, pueda empezar a vivir en la comunidad con determinado control de salud que puede ser intenso o mínimo de acuerdo a la gravedad de la patología. “Otra opción son los hospitales de día, que están funcionando en algunos lugares, los cuales trabajan con aquellos pacientes que tienen patología mental grave y tienen que ser rehabilitados durante todo el día, mientras sus familias trabajan, es decir que están desde las 8 hasta las 20 y después vuelven a sus casas”. La estrategia permite resguardar el contacto con sus familias y a su vez trabajar en su recuperación y en su rehabilitación.

Fue entonces cuando volvió sobre sus pasos para repetir que “recién estamos en la colocación de los cimientos” y que “otro punto importante para lograr los cambios es la formación de los Recursos Humanos, porque hay trabajadores que creen en el modelo manicomial porque se han formado de esa manera y han trabajado toda su vida así”.
 

Fuente: APF Digital

http://www.apfdigital.com.ar

 

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