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Argentina dirá en Río+20 "no" a la economía verde

"Estamos camino a una guerra comercial", sentenció en vísperas del comienzo, el miércoles próximo, de la cumbre de la Tierra Río + 20 en la ciudad brasileña, Silvia Révora, subsecretaria de Planificación y Política Ambiental, en diálogo con Veintitrés. Participan más de un centenar de países.

Detrás del concepto “economía verde”, que los países centrales promueven como eje del modo productivo del nuevo milenio, se esconden trampas de diferentes colores: con la excusa del control ambiental, algunas empresas se volverán certificadoras y otras dirán qué productos consumir bajo ciertos estándares de producción, previenen quienes pregonan que los que dañaron deberán ser los que paguen las consecuencias.

“La Naciones Unidas definieron una temática para esta cumbre, a realizarse en Río de Janeiro entre el 20 y el 22, que es la de ‘economía verde’ para la erradicación de la pobreza y la gobernanza ambiental. Se institucionaliza cómo a nivel global se va a dirigir la cuestión ambiental del planeta. Y es a través de esta herramienta que nos quieren trasladar el costo de su crisis a nosotros”, agregó Révora, quien explicó que la Argentina y América latina en su conjunto promueven hablar de desarrollo sustentable, un concepto más abarcativo que el de economía ecológica.

Silvia Révora es subsecretaria de Planificación y Política Ambiental de la Nación y fue una de las representantes de la Argentina en las diferentes reuniones que se realizaron sobre los puntos a desarrollar en la Cumbre de la Tierra Río+20.

“El concepto de desarrollo sustentable que nosotros tenemos implica la distribución de la riqueza –explicó, en diálogo con Veintitrés–. Abarca al conjunto de políticas sociales, económicas y ambientales que definen un país. Por eso le decimos ‘no’ a esta imposición de economía verde y sí a un desarrollo soberano, donde manejemos los recursos en base a nuestras realidades”.

–¿Cuál es la postura de los países centrales?
–Ellos están en una crisis muy profunda y evaluaron que con la economía verde y poniendo parámetros en la producción de bienes y servicios –ya que cuentan con la tecnología– van a relanzar sus mercados. El G-77 más China, casi unánimemente, hemos dicho no a este concepto de economía verde que se traduce en instrumentos de mercado que tienen un gran efecto en el comercio internacional. Y eso es lo que va a suceder si nosotros como países en desarrollo aceptamos esta imposición de los países centrales.

–¿Por qué?
–La UE ya tiene algunas normas en este sentido. Por ejemplo, el impuesto al carbono que quiere aplicar a toda la aviación comercial civil es resistido no sólo por la Argentina, sino por China y hasta por Estados Unidos. Pretenden aplicar un impuesto sobre la cantidad de emisión de carbono que una aeronave emite desde que despega hasta que aterriza. Es decir, desde Ezeiza hasta llegar a Madrid, por ejemplo. Podrían, si quieren, aplicar el impuesto al carbono desde que comienza el espacio aéreo europeo. Pero desde la Argentina estarían violando normas internacionales. Es un avasallamiento de la soberanía. Y Francia sacó una ley de etiquetado donde cada producto deberá tener la cantidad de carbono que requirió para ser producido. Estamos tan lejos de los centros de consumo que salimos sumamente perjudicados. No vamos a poder competir. Europa quiere imponer restricciones arancelarias a los países emergentes para el desarrollo cerrando los mercados.

 La semana pasada, el jefe de Gabinete de Ministros, Juan Manuel Abal Medina, definió que "lo que debemos hacer los países que no causamos la catástrofe ambiental es decir que el cuidado del ambiente es de todos. Pero que hay responsables. Los que causaron la catástrofe ambiental del planeta hoy nos vienen a dar lecciones y a decirnos que este problema lo tienen que arreglar todos juntos. Queda muy claro que no. No vamos a permitir que los que hace más de 200 años están contaminando el planeta digan que lo tenemos que arreglar nosotros. Lo tienen que arreglar ellos, y nosotros seremos los primeros fiscales”.